LOS TRES AVISOS. Edictum Nocte.

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En 1607 un miembro perteneciente a la hidalguía, antiguo vasallo de los grandes magnates de Antequera y administrador de sus propiedades, Don Tomás de Santiesteban. Deambulaba por las oscuras calles en busca de los placeres carnales  que pudieran ofrecerle sus amantes. De pronto su caminar ceso repentinamente al oír una voz sepulcral que le instaba a abandonar el camino de la lujuria o perdición. Nuestro personaje escrutó por todos lados y rincones de aquel lugar (que según fuentes determinan su emplazamiento donde actualmente se halla el pequeño jardín de la plaza de las Descalzas) para ver cuál era el origen de dónde provenía aquella voz, incluso se cuenta que escalo muros de las viviendas aledañas para ver si alguien se escondía para sorprenderle y no halló alma alguna. Los hechos se repitieron noche tras noche hasta una tercera donde Tomas de Santiesteban oía el mismo mensaje de ultratumba que le instaba a abandonar su pecaminosa pasión. De todas maneras no hizo caso alguno a los extraños avisos que se le presentaban cada noche y siguió en su afán por acudir a sus experiencias carnales y viciosas desafiando al destino. Un Destino aciago que le reserva la muerte, al atravesarse en su caminar una sombra oscura que le apuñala y le arrebata su vida.

Tomas de Santiesteban era un personaje rico y popular entre las gentes de la época, noble sin título y descendiente de renegados de la religión judía o también llamados Judeoconversos. Su tendencia era a ser un personaje promiscuo y nada leal a las normas o ética, pendenciero  de una  integridad moral bastante baja. Mostraba poco respeto por las leyes  siendo bastante desenfrenado a la hora de obrar y hablar. Se cree que pudiera tener en propiedad una casa solariega en la zona de la cuesta de Barbacanas.

Todavía podemos encontrar en Antequera calle y hornacina con un cristo en honor a esta leyenda bajo su mismo nombre, La calle y el Cristo del Señor de los avisos.

Se cuenta que en el momento de su misterioso asesinato, sonaba el órgano y las voces de las monjas que procedían del convento de las Descalzas “las místicas esposas de Cristo”. Era el más triste cantico de la iglesia. De Profundis clamavi ad te, Domine”.

 

Mis agradecimientos  a Juan Campos Rodríguez del Grupo de investigación y divulgación “Cosas Antequeranas que se han perdido con el paso del Tiempo”.

Versión de la leyenda de Don Trinidad de Rojas.

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