UNA APUESTA DE VALOR. Valoris Signum.

 

Supuestamente  – y digo esto por ubicar en el tiempo esta leyenda, que se antoja como tantas otras atemporal -. Corría el año 1885 bajo reinado de Alfonso XII (el pacificador) cuando el cólera azotaba a las gentes humildes en tierras de España. Padeciendo Antequera un Brote de notables proporciones de esta temible enfermedad.  Dos Caballeros alguaciles o con cualquier cargo funcional dentro de los estamentos de la época. Acordaron hacer una apuesta para demostrar el mayor valor de uno de ellos, siendo el emplazamiento el  recién inaugurado  por aquellas fechas cementerio de Antequera, con años de trabajo de construcción en su haber.
La apuesta consistía en asaltar los muros del campo santo y clavar tres estacas en la tierra del mismo invocando, vociferando a gritos  las supuestas almas que rondasen por allí.
La Noche se presentaba fría para calar hasta los huesos y en el ambiente se respiraba toda la humedad cargada después de haber estado todo el día lloviendo incesantemente. La lluvia cesó y un viento muy fuerte a ráfagas hacia silbar el ramaje de los cipreses y arboleda.
En la hora Bruja de la noche uno de los caballeros salta al interior del patio del cementerio y empieza a clavar las estacas una a una en la tierra,  invocando a los espíritus para demostrar su valía. El Frio era insoportable y se cubrió con una especie de capa antigua. El miedo le apresaba por momentos y casi sin ninguna iluminación no podía atisbar lo que estaba haciendo en verdad. Por fin terminó su quehacer  y aterrorizado se apresuró súbitamente a incorporarse escapando de allí como alma que lleva el Diablo. Pero  Algo le sujetaba y le impedía su huida, algo  que le hizo caer en campo y que le oprimía con su misma capa el cuello. Como una mano del inframundo que le sujetaba la capa. El Pánico se apodero de su alma, Pensó que los muertos le reclamaban el pago de su vida por quebrantar su descanso eterno con tal broma. Se levantó y volvió a caer… pero ya no pudo levantarse más.
A la mañana siguiente al abrir al público el cementerio, los operarios encontraron el cuerpo sin vida  de aquel caballero. Ajustada al cuello su capa que había sido  fuertemente clavada al suelo por él mismo y que fue vencido por su propio terror siendo éste su brutal asesino.
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Aunque esta leyenda en un principio la oí siendo un niño en viva voz de mi abuelo, y el desarrollo de la misma  situara su emplazamiento en Antequera. Se trata de una leyenda adoptada que tiene sus raíces en el Levante almeriense tal como afirma la tesis doctoral de Doña Ana María Martínez García.” Cuentos  de tradición oral del levante Almeriense”. El cuento bajo el título de “la capa negra del cementerio”, narra parecida historia.
Es curioso como  en ella se describe la invocación de los muertos  de uno de los personajes  tal que así:
– ¡Tres clavos  clavo aquí ¡ …¡ Vivos y muertos me salgan a mí ¡…-

Click aqui Fuente de Información.


Como nota ilustrativa decir que los orígenes del cementerio de Antequera se remontan al  año 1829 cuando se ubicó a espaldas del convento de la Trinidad actual .Siendo el corregidor Don Fernando Reinoso.  Curioso sin duda el hecho de que el proyecto se abandonara a poco de iniciarse las obras.

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