EL ERMITAÑO. Eremita Peregrinus Et Virgine.

 

LOS ORIGENES DEL CONVENTO DE LA MAGDALENA EN ANTEQUERA.

images (2)

Según  textos encontrados escritos en Latín donde se relatan todos los acontecimientos acaecidos en los conventos Franciscanos Descalzos de San Pedro de Alcántara, en  la provincia de San Juan Bautista de Valencia desde el 1661 hasta la mitad del siglo XVIII. Se halla la crónica de este peculiar y popular  Convento Antequerano, donde desde siempre en su marco histórico, se han ubicado leyendas y todo tipo de rumores escabrosos relacionados con la Santa Inquisición. Muy popular era el hecho de que se dieron testigos que relatan las apariciones de espectros  que aterraban a los pastores de la zona, los cuales no se atrevían siquiera a resguardarse en sus ruinas con sus rebaños en las tormentas que pudieran sorprenderles durante sus labores de pastoreo. Se comenta también- muy atrevidamente a mi parecer-  que incluso se encontraron osamentas de niños pequeños pertenecientes a los cadáveres de bebes nacidos no deseados, abandonados a su suerte para evitar posibles escarnios sociales de religiosas o mujeres de alta alcurnia. Más allá de creencias populares  rumores y leyendas urbanas  con más o menos acierto o criterio verosímil, nos encontramos ante un entorno realmente misterioso que merece la pena descubrir.

Situémonos en la Antequera del año 1570 donde vivía un mercader muy adinerado llamado Ildefonso Álvarez de Tejada. Este hombre tras unas transacciones ciertamente arriesgadas pierde todo su capital y queda en la ruina dejando tras de sí gran ingente de acreedores que invirtieron en su proyecto bajo su consejo y que,  por su malintencionado o no nefasto hacer comercial, perdieron como él también su dinero.

Nuestro personaje decide huir de la localidad en secreto, protegido por el manto de la oscuridad en  la noche, huyendo de posibles  altercados o enfrentamientos con sus acreedores y su posible ajuste de cuentas. Tan solo lleva consigo viejos ropajes que le cubrían y una pintura de Santa María Magdalena, al que se encomendó durante su caminar errante y nocturno por los parajes abruptos implorando su gracia protectora en tan aciagos momentos.

La Magdalena según se cuenta no se olvidó de su adorador y lo protegió durante la noche  guiando sus pasos hacia una cueva lúgubre  en el amanecer. Dicha  cueva disponía de una entrada muy estrecha en la que apenas cabía el cuerpo de una persona llena de zarzales y espinos. Ildefonso penetro en ella hiriéndose y decidió refugiarse en tal oquedad. Durante tres años malvivió en la misma dedicándose a orar y meditar bajo penitencia en la compañía del cuadro de la virgen, mendigando para subsistir  disfrazado con harapos. Así día y noche arropado por el amor profeso hacia la Magdalena.

images (1)

Guiado por el sabio consejo de un Racionero de la iglesia de la Colegiata en Antequera, cuyo nombre se desconoce, y que era el único conocedor del paradero del ermitaño.-  según los textos persona de confianza de Ildefonso-.Nuestro personaje decide reparar todo el daño hecho a sus acreedores y mitigar todos los litigios y querellas en su contra. Lo que le llevo tres años de servicio a tal fin, para que al final decidiera retirarse espiritualmente  a lo que el denominaba su ermita. El odio hacia su persona fue remitiendo hasta tal punto que al final de su enmienda ya contaba con la compañía de diez seguidores eremitas que compartían su pena y penitencia en pos de la adoración de la Imagen. Fue llamado por los Antequeranos como Ildefonso de Jesús. De modo que se conformó un grupo de ermitaños adoradores de la virgen que buscaban la perfección o virtud en una vida de férreo pesar. Hubo algunas personas en el pueblo que pensaban que tal agrupación no respondía a fines religiosos sino todo lo contrario, a hechos relacionados con el culto pagano y maligno.

Ante la gran devoción y vida sacrificada a la virgen por parte de los eremitas, en el año 1585 con la ayuda de su gran amigo el Racionero, Ildefonso de Jesús consiguió un permiso especial del obispo de Málaga D Francisco Pacheco de Córdoba para construir una pequeña capilla o iglesia y una instancia que albergara al grupo de anacoretas. El emplazamiento de tal construcción se ubicaría en un llano en las inmediaciones cercanas de la cueva entre los montes y junto al arroyo del alcázar. Esta obra fue acabada dos años después tras muchos esfuerzos económicos de donaciones y limosnas provenientes de la mendicidad.

Este eremitorio fue visitado por muchos fieles que se acogían a la gracia de la Santa Madre María Magdalena como lugar de culto y recogimiento. Por fin en 1644 el obispo de Málaga D. Antonio Enríquez concedió el permiso para que se celebrase la eucaristía en él.

Aparecido

 

1924003_1206736439351409_475848746824418461_n

Fotografia del antiguo convento de La Magdalena Antequera. Archivo del grupo de Historia de Cosas Antequeranas que se han perdido con el paso del tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s