DESNUDA AL ALBA. Alba Strictus Praecantrix.

En los primeros y fríos meses del año, no más allá de la primera semana de Marzo en un lugar por determinar entre los parajes de Iznajar, Rute y Benameji. Un Cazador se disponía a partir en la madrugada  hacia un coto propicio para la caza de la Perdiz con la ancestral técnica del reclamo. Era fundamental para esta práctica cinegética escoger bien el lugar y el tiempo para cazar con un ingenio peculiar que caracterizaba a estos hombres. Así que adelantándose a la salida del sol y teniendo como aliado el manto de la oscura noche invernal, marchó sin dilación hacia su puesto

Todavía no había despuntado el alba y el frio se hacía cada vez más intenso. El cazador pensó que la sensación empeoraría con la quietud que tendría que adoptar para no delatar su posición y tener éxito en el cobro de su pieza. Absorto en sus pensamientos anduvo por los campos y montes para llegar al emplazamiento idóneo de acecho.
De repente una  sombra le sorprendió en la oscuridad por entre los arbustos. Era una figura en principio nada  reconocible que le instaba a acercarse a ella casi escondida entre las matas. El hombre extrañado y cauto se mantenía quieto presto a cualquier defensa. Templo sus nervios y acercó el candil hacia aquella aleja efigie. Cuál no sería su sorpresa cuando lentamente la luz descubría el cuerpo desnudo de una mujer  tembloroso por  el frio, que con sus manos  y brazos se postraba para esconder  su hechura.

Al ver la cara apesadumbrada de la mujer  la reconoció por ser aledaña y conocida del lugar. No había salido del asombro cuando éste le exclamó:
– ¡Qué haces acá, porqué estás así! –
La mujer con voz temblorosa y  entrecortada le respondió por su nombre:
– Hombre, dame tu capa porque se me va a hacer de día. –
Este le cedió su manto y tras cierto dialogo de despedida entre asombro, incredulidad  y vergüenza. La mujer se alejó del cazador desapareciendo a las claras del alba.

Contaba el cazador que aquella mujer le  confesó tener el poder de volar por las noches, hacerse invisible y ver en la oscuridad como las aves nocturnas. El Ritual exigía desprenderse de toda la ropa invocando cierta oración:
– “…Sin Dios y sin Santa María…  “-.
Con la salida de la luz del sol  todas las supuestas cualidades mágicas desaparecerían de inmediato.image014 image023

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